Tu eres Señor, nuestro Creador, quien hizo todo lo que nos rodea y nos lo entregó con el objetivo de que proveyera nuestro bienestar.

Sin embargo, nosotros no fuimos diligentes en su cuidado, ni en el nuestro. 

Tomamos nuestras propias ideas y nos hicimos una vida de acuerdo a nuestro propio parecer.

Pero en este momento Señor, nos disponemos a abrir nuestro corazón para que entres en él, porque reconocemos que no sabemos hacerlo bien por nuestra cuenta, sino que necesitamos tu sabia intervención.

Hemos recibido de tu parte toda la bondad posible, toda la gracia y la misericordia, a pesar de no haberla merecido y queremos pedirte, nuestro buen Dios, que nos perdones, que nos limpies de nuestra maldad, que nos laves con la sangre preciosa de Cristo y nos acojas en tu reino.

Necesitamos corregir nuestro comportamiento para que tus promesas sean hechas efectivas sobre nuestras vidas y tú sanes nuestra tierra.

Deseamos Señor, que nuestra vida sea sanada, que nuestra mentalidad, nuestra familia, nuestra economía, nuestro futuro, tome el rumbo que tu destinaste para ellos.

Hacemos una declaración de confianza en tu preciosa voluntad que es buena, agradable y perfecta.

Queremos demostrar nuestra fe, entendiendo que creer en ti,  es confiar en que lo que tu deseaste hacer en nuestras vidas, será hecho y no, que tu harás, lo que nosotros deseemos que sea hecho.

Queremos sincronizar nuestro corazón contigo para que en nosotros esté también tu mismo deseo, pues entendemos que es lo mejor para nosotros, lo perfecto.

Nos humillamos delante de tu trono, de tu santa presencia, sabiendo que tu eres grande en misericordia para socorrernos en medio de nuestra equivocada vida.

Envía tu palabra Señor, sana nuestro corazón de las heridas que aún nos incitan a hacer lo que no conviene y danos una nueva oportunidad de ser testigos de lo que produce la entera confianza en ti.

Te amamos, te adoramos, te bendecimos Señor.

En Jesucristo, nuestro salvador, 

Amén y amén.

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