Padre celestial hoy vengo a ti, corro a tus brazos, quiero ser lleno de tu presencia oh Dios. Renueva mi mente, mi espíritu y mi cuerpo.

A Veces como Gedeón me he sentido incapaz, he dicho, como lo lograre, cómo alcanzaré mi victoria. He llegado a desagradarte teniendo una baja auto estima de mí mismo, atándome con los dichos de mi propia boca, llegando a pensar que no califico para la bendición, para la tarea.

Padre celestial hoy me levanto y creo, que si tu lo has dicho yo lo creo en el nombre de tu hijo Jesucristo.
Así como estuvistes con Gedeón; también estas conmigo, gracias Padre celestial porque no te has olvidado de mi, visitame con tu benevolencia.
Tomo la instrucción divina, como lo hizo Gedeón y pudo derrotar a sus enemigos. Hoy declaro en el nombre de Jesús, que el ser enviado por ti, ya tengo mi victoria garantizada.
Hoy renuncio al rechazo, a la vergüenza que me han tenido paralizado, alzo mis ojos al cielo y declaro que soy tu hijo, que eres mi padre amado, que fuistes a la cruz para que viviera una vida victoriosa sobre cualquier adversidad.

Ahora estoy seguro de quién soy en Cristo Jesús, que me has bendecido con talentos para cumplir mi propósito,mi asignación aquí en la tierra.

Usame como un vaso tuyo portador de tus bendiciones,me levanto por mi herencia, ya no viviré más limitado por el rechazo que tanto daño nos hace.


Recibo tu aceptación Señor Jesús, soy muy amado por ti y bajo esa confianza y entendimiento en donde estoy en ti, puedo aceptar ahora que nací para  ganar.

En Jesús.

AMEN Y AMEN.

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