Sólo tu conoces nuestro potencial, por eso mismo, sólo tu tienes la capacidad de ponerlo de manifiesto.

 

Nuestra contribución consiste en mantenernos dóciles en tu mano, confiados en tu misericordia, fieles a la oración, ceñidos a tu voluntad y rendidos a tu toque tierno.

 

La vida es la rueda que en ocasiones gira con rapidez inusual, pero que siempre está limitada por tu disposición.  Nunca lo hará tan rápido como para destruirnos, ni tan lento como para dejar que nos derrumbemos.

 

Todo lo que nos sucede es usado para nuestro bien y si, por alguna razón, nuestra vasija parece estropearse, no nos desechas Señor, sino que con amor, vuelves a ponernos sobre la rueda, tantas veces como sea necesario hasta lograr tu cometido.

 

Guárdanos de empeñarnos en hacer nuestra voluntad y entorpecer el proceso.  

 

Sabemos que como vasijas nos es imposible producir nada; nuestra tarea está limitada a recibir, contener y dar.  Recibimos tus bendiciones para poder dárselas también a otros.

 

Precisamos mantenernos limpios y dispuestos para ser llenos de tí, por lo cual es necesario vaciarnos continuamente de nosotros mismos.

 

Llénanos Señor del tesoro de tus grandes virtudes para que así mismo podamos llevar el amor que tanto se necesita en este mundo lleno de indiferencia.

 

Que nuestra vasija rebose de esperanza para los abatidos y de misericordia para los perdidos.

 

Permítenos transportar buenas noticias para quienes se sienten decepcionados, angustiados y quebrados.

 

Tuyo es el contenido y nosotros queremos estar siempre disponibles para llevarlo dentro nuestro, de manera que te sientas satisfecho con nuestro servicio, Señor.

 

Que a partir de éste día empecemos una temporada de mejoramiento continuo y podamos vivir centrados en tí, seguros en que cada giro nos llevará más cerca del modelo final.

 

Mueve la rueda Señor como sea necesario, procesa nuestra vida hasta vernos convertidos en vasijas útiles, resistentes, preparadas y probadas.

 

Te adoramos bendito Padre, te bendecimos y te agradecemos por revelarnos tus verdades y por entregarnos tus mensajes de aliento a diario.

 

Gracias por las manos que nos han tocado para llenarnos de amor y por las que nos han apretado para pulir nuestras fortalezas.

 

Todo lo que quites y pongas en nuestras vidas será siempre lo correcto, tu eres nuestro supremo hacedor y confiamos plenamente en tí.

 

Te amamos precioso alfarero.

 

En Cristo Jesús.

 

Amén.

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