Gracias Padre poderoso por la magnífica obra redentora de Cristo para nuestras vidas.

 

Hoy como Jesús decidimos que ha llegado la hora; la hora de decidirnos por completo a ser tus fieles seguidores, porque ese es tu deseo desde el principio de los tiempos.

 

Queremos recibir los beneficios del sacrificio de Cristo, que nos entregó salvación, sanidad y redención, pero por sobretodo, anhelamos recibir la vida eterna que procede de conocerte a ti, Padre bueno y de conocer a nuestro amado Salvador.

 

También deseamos poder decir como Él: “Padre ha llegado la hora” y estar preparados para ese momento.  La hora de permitir que nuestro viejo hombre muera para dar lugar al nuevo, que está listo para cumplir el propósito para el cual ha sido llamado.

 

Somos los discípulos,  por los cuales Jesús elevó su oración sabiendo que más de dos mil años después, estaríamos dispuestos a seguirte y  a amarte con todo nuestro corazón.

 

Te adoramos y te alabamos Señor, porque en tí no hay engaño, ni sombra de variación.  Decidiste salvarnos por amor a tí mismo y cumpliste a cabalidad todas y cada una de las palabras dichas con anterioridad.

 

Nuestro deseo es permanecer unidos a tí, de manera que podamos empezar a disfrutar desde ya, la vida eterna y los privilegios de ser llamados tus hijos.

 

Danos la determinación que se requiere para permanecer en tus caminos.

 

Llénanos de tu Santo Espíritu de modo que podamos comprender con mayor claridad tus enseñanzas y todo lo que destinaste para entregarnos sea puesto a tu servicio y al de nuestro prójimo.

 

Te amamos Señor, tu eres nuestra razón de existir.

 

Gracias por habernos adoptado como tus hijos, te pedimos que añadas a todos los que serán parte de tus seguidores y promueve en nosotros el ser uno con ellos y contigo.

 

En el nombre de nuestro redentor Jesucristo

 

Amén.

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